Los padres nunca debieron salir de casa

Publicado o 2 de outubro de 2008 en Público.es na sección de opinión, esta reflexión de Antonio Avendaño paréceme moi interesante.

Los padres nunca debieron salir de casa

ANTONIO AVENDAÑO

En aquel momento parecía una buena idea. La participación de los padres en la escuela era una cosa impecable en términos democráticos, pero puede que haya sido letal en términos educativos. En teoría, se estaba dando entrada en la escuela a los ciudadanos en tanto que ciudadanos, nunca en tanto que el papá y la mamá de Carlitos o Susanita, que fueron los que se colaron. Pero además de hacerlo papi y mami, por esa rendija democrática también se colaron, de manera involuntaria, vientos contrarios a la autoridad del profesor, pues los niños, que son unas águilas para verlas venir, procesaron velozmente la situación y los cabroncetes actuaron en consecuencia: de pronto vieron que papá y mamá les compraban sin reparo sus quejas y reproches a los profesores y explotaron a fondo ese negocio. No es que los niños no tengan a veces razón en sus quejas y reproches, es que deberíamos negársela incluso aunque la tuvieran, porque el precio colateral de darles la razón es la erosión irreparable de la autoridad de los profesores, que además es una erosión que los padres no podemos permitirnos y los profesores mucho menos.
Claro que ésta no es la única explicación. Claro que no ocurre sólo en las aulas y que Carlitos y Susanita no nos tratan con la cautela con que nosotros tratábamos a nuestros padres. Puede que nosotros, como padres, podamos permitirnos ese cierto colegueo con nuestros hijos, pero los profesores no pueden permitírselo con nosotros. Ha llegado la hora de volver a casa.


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